Hasta siempre, mujercitas

Un libro, nunca es sólo un libro. Lo sabemos bien quienes vamos todo el día con un libro en la mano y aprovechamos cualquier rincón, físico o temporal, para leer. Pero algunos, unos pocos, elegidos, son parte nuestra, da igual que los tengamos siempre a la vista o que haga mucho tiempo que los leímos. Nos han formando, diría que nos han construido, y siempre nos acompañan. Cuando hace unos días me topé con Hasta siempre, mujercitas, escrito por Marcela Serrano en 2004, me emocioné: ¿sería posible, que cuarenta años después pudiera reencontrarme con aquellas mujercitas desde la mujer que soy ahora? Dice Marcela Serrano en El País que “de una forma u otra todo lo que he hecho desde Nosotras que nos queremos tanto ha sido escribir Mujercitas“. Igual es que yo sólo he leído Mujercitas desde entonces, porque como dice Ada/Jo “leer novelas no se trata de evadirse sino de sumergirse enteramente en la existencia”.

Editada este año por Alfaguara, Marcela Serrano escribe Hasta siempre, mujercitas en 2004 y en ella revisita el clásico de Louisa May Alcott. Reconstruye, en el Chile del siglo XX, sus personalidades, aspiraciones y deseos en las vidas de cuatro primas, Nieves, Ada, Lola y Luz que se reúnen por la muerte de Pancha, la última de las empleadas que trabajó en la casa de Pueblo, así se llamaba el pueblo donde las primas pasaban los veranos. En el aserradero de la Tía Casilda crecen sus sueños, “pero a los quince años quién no los tiene: el de Nieves era casarse y tener muchos hijos y una casa muy bonita, el de Ada era viajar y poseer miles de libros, el de Lola era ser rica y adorada por los hombres, y el de Luz, aliviar el sufrimiento ajeno. Distintas plegarias, todas atendidas, aunque fuese a medias”

Como siempre Marcela Serrano penetra con inteligencia en la psique de los personajes femeninos, en sus emociones, inteligencias, capacidades…en su forma de ver el mundo y puede hacerlo a la vez en las mujercitas del XIX y en las del XX, porque los mandatos sociales no son muy diferentes para unas y otras, como recuerda uno de los personajes “lo importante es que ellas siguieron los mandatos al pie de la letra y ustedes, ¿qué hicieron ustedes con ellos?”

También hay que aclarar que, como en toda revisitación, conocer el precedente es interesante, pero en ningún caso imprescindible para disfrutar de la capacidad de relatar de Marcela Serrano y descubrir a sus cuatro protagonistas y Oliverio/Laurie, que por supuesto no podía faltar.

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4 comentarios

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4 Respuestas a “Hasta siempre, mujercitas

  1. Lady Aliena

    No he leído ninguno de los dos, pero sé que tengo que hacerlo. Un beso.

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  2. “Un libro nunca es sólo un libro” Pues me has tenido un buen rato con esta frase con la que empiezas el comentario del libro 🙂 No, nunca es sólo un libro, no puedo estar más de acuerdo, ni para quien lo escribe ni para quien lo lee.

    Sobre el libro que comentas, no lo conocía, la verdad. Y lo que he leído de Marcela Serrano me ha gustado, me parece inteligente y sensible, intuyo que eso seguiré encontrando en esta lectura.

    Un abrazo.

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