Basada en hechos reales

Entrar en una librería, deambular por los pasillos. Pasar la vista por los libros, leer sus títulos. Detenerse en una portada, leer una contraportada. Otra. Evocar un libro que ya leímos de esa autora o reencontrarnos con ese autor que nos apasionó y del que habíamos perdido la pista. Seguir mirando, buscando. Elegir y acertar. Sabéis de qué hablo, ¿verdad?

Esto lo que pasó hace unos días cuando descubrí Basada en hechos reales, de Delphine de Vigan. No había leído nada suyo, ni tenía referencia alguna de la autora. Me atrajo el título y algunas frases de la contraportada, que leída transversalmente y saltando renglones (como siempre leo estos comentarios) hablaban de potente reflexión sobre la literatura; una historia cautivadora que juega con los esquemas del thriller; una obra en la que la autora se interroga sobre el poder de la ficción.

“Pocos meses después de que apareciera mi última novela, dejé de escribir. Durante casi tres años, no escribí una sola línea. Las expresiones estereotipadas deben interpretarse algunas veces al pie de la letra: no escribí ni una carta burocrática, ni una tarjeta de agradecimiento, ni una postal de vacaciones, ni una lista de la compra. Nada que exigiera un esfuerzo de redacción, que obedeciese a una preocupación formal. Ni una línea, ni una palabra. Ver un bloc, una libreta o una ficha me producía náuseas.”

El libro arranca con esta confesión de Delphine, protagonista-autora, en la que ya se perfilan las claves de la narración. Por un lado, la identificación entre la Delphine escritora real y la Delphine escritora de ficción, que sitúa la historia en el género, tan de moda últimamente, de la autoficción, y por otro la intriga creada a partir del hecho de que sea incapaz de escribir, también de un modo físico, no sólo creativo. Incapacidad en la que tiene un papel determinante L., a quien conoció en una fiesta y que pronto se hicieron amigas. Alrededor de estos tres elementos pivota una historia que va creciendo a cada página, que te va envolviendo. Es una historia perturbadora, en la que nunca se termina de saber dónde se está, donde la línea que separa realidad y ficción se difumina y se mueve.

¿Qué es verdad? ¿Qué es ficción? La realidad si es que existe, necesita ser encarnada, transformada, interpretada, defiende Delphine, porque lo que nos fascina, puede que no sea tanto la realidad, como en qué la transforman quienes intentan mostrárnosla. Sin embargo, para L. lo que importa es la verdad, los personajes deben tener un vínculo con la vida. Deben existir al margen del papel, eso pide el lector, que exista, que palpite.
Vigan, parte de sí misma, una autora que se consagra con su anterior novela, Nada se opone a la noche, en la que relata el suicidio de su madre y sobre estos hechos reales basa una nueva historia en la que nos hace partícipes del ambiente opresivo que se va creando.

Es una magnífica novela, de esas que se quedan flotando en el ambiente y te dejan ante la encrucijada de qué leer a continuación.

Autora: Delphine de Vigan

Año publicación: 2016

Editorial: Anagrama

Nº Págs.: 342

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