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octubre-noviembre: resumen de lecturas

Este resumen del mes es, como claramente dice su título, de dos meses porque el tiempo, que tiene esa facilidad de encogerse y estirarse según le conviene y sin preguntar tú opinión, no ha permitido hacer distinciones mensuales. Podría, como en otras ocasiones, lamentarme de mi falta de disciplina y esas cosas, pero, francamente, no creo que merezca la pena. Llegada a un punto y una edad lo mejor es asumirse y si tocan dos meses, pues tocan dos meses. Intentaré no extenderme mucho y si lo hago, siempre podéis zapear.
Octubre empezó a trompicones con dos intentos de lectura fallida, aunque no tengo muy claro por qué. Los libros me siguen interesando así que simplemente los he dejado descansando. Ya nos encontraremos. En estos casos lo mejor es una buena y absorbente novela negra que te haga un “reset” y te ponga de nuevo en la senda de la lectura. Así llegué a Abrázame, oscuridad de Dennis Lehane, segunda entrega de una serie de seis protagonizada por la pareja de detectives Patrick Kenzie y Angela Genaro que ya me habían enganchado, por sorpresa, una noche que zapeaba sin rumbo y me topé con Adiós, pequeña, adaptación de la cuarta entrega dirigida por Ben Affleck. Para cuando ha terminado noviembre he acabado con la saga leyendo también: Lo que es sagrado, Plegarias en la noche y La última causa perdida. Lehane es uno de los grandes del género porque combina perfectamente trama -bien construida y manteniendo el ritmo hasta el final- escenario -las calles y barrios de Boston en los que crecieron sus protagonistas- personajes, que viven entre la maldad y la violencia sin perder humanidad.

Para cerrar el capítulo negro aún tengo que añadir Pérdida de Gillian Flynn que tenía pendiente desde que se publicó en España y que ha acabado encontrado su hueco. Como ya dije en la reseña lo más interesante de la novela está en el análisis de las relaciones matrimoniales, sin cursilerías ni paños calientes, que se hace en la primera parte de la novela pero que a medida que avanza va perdiendo fuerza. De la película diría exactamente lo mismo. (Leer principio)


Podría parecer difícil superar tanta negritud pero, entonces, vino en mi rescate Stoner de John Williams una gran obra que te atrapa desde la serenidad, sin aspavientos y sin trucos. Un libro que se disfruta casi de forma imperceptible porque lo descubres poco a poco, página a página las palabras fluyen y te llevan a la profundidad de un hombre que resiste aunque no siempre sepa por qué. Seguramente porque lo único que tiene en su memoria es “la experiencia de la dureza, el hambre, la resistencia y el dolor”. (Reseña completa (Leer principio)
Esa misma memoria es la que subyace en la protagonista de Del color de la leche que lo único que sabía era “que la felicidad nunca le había hecho bien a nadie”. Premiada como Libro del Año por el Gremio de Libreros de Madrid, Del color de la leche es una novela devastadora, que cuenta la realidad con crudeza y que no te deja un solo rincón donde refugiarse. Magnífica. (Leer principio)
Para aligerar un poco el ánimo el mes acabó con Los millones de Brewster una novela desenfadada y sin complicaciones sobre un joven millonario que debe gastarse, en un año, un millón de dólares (de los de principios del siglo XX). Lo cierto es que aunque el planteamiento no sea políticamente correcto en los tiempos que vivimos, la novela es un divertimento de calidad, como todo lo que edita Alba.


Noviembre empezó también bastante negro con la última novela de Belén Gopegui, El comité de la noche. A través de la historia de dos mujeres que se enfrentan a la privatización de las donaciones de sangre, Gopegui construye un trhiller social pegado a la realidad: el desempleo, la emigración y la vuelta al hogar familiar llevando a tu hija contigo. Denuncia de la realidad injusta que nos imponen y defensa de lo único que nos queda: la protesta y el enfrentamiento, porque “lo imposible es una provincia de lo posible, la más remota, pero existe y, a veces, se alcanza”. Un libro necesario, porque nos hace falta que alguien construya el relato de lo que nos está pasando como sociedad. Totalmente recomendable.


Por último los dos libros del Club de Lectura han sido Novecento de Alessandro Baricco y Los extraños de Vicente Valero. La primera es un monólogo teatral sobre la historia del mejor pianista del mundo, T.D. Lemon Novecento, adoptado por un marinero del Virginian, el transatlántico en el que había nació y del que nunca se bajó. Tiene una intención reflexiva y casi filósofica, sobre la idea de viaje o de tránsito, más bien, pero que no llega a formularse plenamente y produce un resultado un tanto desdibujado. (Reseña completa/Leer principio)
Los extraños, primera novela del poeta y ensayista Vicente Valero, cierra el mes. Es un libro contra el olvido que reivindica la importancia de la memoria, empezando por aquello que tenemos más cerca. El autor lo hace a través de la vida de cuatro de sus “extraños”, que son esos parientes de los que se sabe muy poco pero que a los que siempre se alude de una u otra manera, y lo hace para luchar contra el olvido pero también para buscar “lo que hay de él en el biografiado”.

Esto es lo que han dado de sí dos meses un tanto caóticos y aunque en general ha habido lecturas interesantes, me queda una sensación extraña…como  si se me olvidara algo importante.

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Novecento

Con nuestro habitual método de selección de lecturas, caótico y ecléctico, el mes de octubre nos llevó hasta Alessandro Baricco: novelista, dramaturgo y periodista italiano que alcanzó la fama con Seda, un auténtico pelotazo editorial, aunque nuestra elección ha sido Novecento. Un monologo teatral, que a veces puede parecer una novela corta, en el que Baricco nos cuenta la vida de Novecento, el prodigioso pianista del Virginian, un transatlántico que hace las rutas entre Europa y América durante el periodo de entreguerras, en el que había nacido y del que nunca se había bajado.
En esta obra, como en otras del autor, nos encontramos de nuevo con la imagen recurrente del viaje y, casi más exactamente, del tránsito. Porque el viaje, nos lleva y nos trae, pero no vamos a ninguna parte, porque junto al viaje está el miedo. Podemos viajar eternamente pero detenernos y bajar del barco es otra cosa: son actos que implican una decisión y valentía que no siempre somos capaces de desplegar.

Conclusiones de la tertulia

Lo mejor
– La habilidad para mantener la atención de quien lee a pesar de marcar un ritmo lento, como el de un barco que se desliza.
– Posee una estructura narrativa de gran calidad literaria, en especial en el juego de los tiempos narrativos.
– La cadencia sonora del lenguaje en el texto original en italiano.
Lo peor
– No llega a ser ni un texto teatral ni un relato, pero le falta algo en cualquiera de los casos.
– La descripción del personaje es tan difusa que queda más enunciado como idea que como entidad real.
– Llega a producir irritación la incapacidad de Novecento para afrontar sus miedos. Aunque en este punto, también debe tenerse en cuenta sus circunstancias vitales y como esa incapacidad es coherente con el personaje.

8 comentarios

01/11/2014 · 19:23

#primerosprincipios: Novecento

Siempre sucedía lo mismo: en un momento determinado, alguien levantaba la cabeza…y la veía. Es algo difícil de comprender. Es decir… Éramos más de mil en aquel barco, entre ricachones de viaje, y emigrantes, y gente rara, y nosotros… Y, sin embargo, siempre había uno, uno solo, uno que era el primero… en verla. A lo mejor estaba allí comiendo, o paseando simplemente en el puente…, a lo mejor estaba allí colocándose bien los pantalones…, levantaba la cabeza un instante, echaba un vistazo al mar…y la veía.

Barrico, Alessandro

Editorial: Anagrama

ISBN: 978-84-339-6622-3

Páginas: 81

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2 comentarios

01/11/2014 · 19:07